Capítulo 17
Era Lunes. Luego de un
fin de semana tranquilo, Pablo empezó a trabajar en Alumni. La primer persona
que lo recibió fue María.
Pablo:- Hola
María:- (estaba
escribiendo y levantó la vista, se impactó al verlo a Pablo) Hola, ¿Si?
Pablo:- (notó la
actitud de María, se incomodó y tartamudeó) Eh... Eh...
María:- (expectante)
¿Para asociarse? Tiene que llenar estos formularios
Pablo:- No, no, soy el
nuevo profe de los chicos de rugby. Y tuteame (le guiñó el ojo)
María:- (sonrojada)
¡Ah, sí! Pasá, te está esperando el coordinador en su oficina
Pablo:- Dale, gracias
(le lanzó una mirada seductora y pasó)
“Si Dios no existe, ¿Cómo es posible
Toda esta vida de más que tenés?
La última teca fue para el fierro,
Para las balas ya no te alcanzó”
Toda esta vida de más que tenés?
La última teca fue para el fierro,
Para las balas ya no te alcanzó”
Cande fue hasta la
casa de su madre. Se había tomado esos días, desde el Jueves, para descansar,
para desahogarse, para llorar, para no guardarse nada. Pero aunque doliera y
mucho sabía que la vida tenía que continuar. Tenía que ponerse de acuerdo con
su madre por la división de lo que le había dejado su padre. Ella anhelaba esa
casa de la playa en Necochea, sería su escapatoria, soñaba con tener ese lugar
para escapadas románticas con Vico, y para compartir vacaciones con él y
Marianito como ella hacía cuando era chica con sus padres.
Grande fue su sorpresa
al llegar a la casa que siempre había sido de sus padres, de los dos, la misma
casa en la que ella vivió antes de independizarse, y ver dos camiones de
mudanza y varios hombres entrando y saliendo con cosas. Cande visualizó también
a Manu dando órdenes y a un hombre a su lado, demasiado cercano a ella.
Cande:- ¡Mamá! ¿Qué
estás haciendo? (Manuela y el hombre voltearon a mirarla, él se apartó)
Manu:- Estoy muy
ocupada ahora, volvé en otro momento, gracias
Cande:- ¡No! Primero
decime, quién es él (señalando al hombre que la acompañaba), qué es todo esto
(señaló los camiones) y qué se supone que estás haciendo
Manu:- Me mudo, ahora,
si me disculpás... (amagó irse)
Cande:- (la siguió)
¡No! Explicame qué te pensás que hacés
Manu:- Volvé a la tarde,
ahora no puedo
Cande se dio cuenta
que era imposible seguir peleando con su madre, así que comenzó a caminar en
dirección a la parada de colectivo. Sólo le faltaban unos metros para llegar
cuando comenzó a sentir puntadas en su vientre nuevamente, que la hicieron
retorcerse de dolor. Se tomó el abdomen y se encorvó hacia adelante, y debió
dejarse caer en la vereda. Estaba sola, la calle no era muy transitada y sabía
que si tenía que esperar a que alguien la viera podían pasar horas, así que
sacó fuerzas de donde no las tenía y comenzó a respirar hondo. Justo como le
había enseñado Mery. Inhaló. Exhaló. Inhaló. Exhaló. Bien, ya estaban pasando.
Otra vez, inhaló, exhaló. Lo repitió unas cuatro veces más hasta que los
dolores desaparecieron y pudo reincorporarse para llegar a la parada del
colectivo.
“¡Ay! Pero qué pillo dulce que sos
Pero qué tío tan dulce que sos
El temor hace al cobarde zafar
Y si amanecés, reís”
Pero qué tío tan dulce que sos
El temor hace al cobarde zafar
Y si amanecés, reís”
Rochi no quería
quedarse sola. Era sólo una semana, luego ella tampoco iba a estar en las
mañanas. Pero sentía que algo malo iba a pasar. Marcelo andaba cerca, de eso no
tenía dudas. Ella lo había visto, estaba segura de que era él.
Como tenía miles de
cosas que hacer para su casamiento, le había pedido a Lali que la acompañe. Al
menos aparte de ayudarla, iba a tener su compañía, no estaría sola, que era lo
que más la preocupaba. Habían ido juntas a elegir un vestido.
Lali:- ¿Pero estás
segura que no te convendría mandarlo a hacer?
Rochi:- ¡No! Nada que
ver, vos viste que yo soy re sencilla, algo vamos a encontrar seguro
Lali:- OK... ¿Y?
¿Estás emocionada?
Rochi:- (con una gran
sonrisa) Sí, mucho, deseo que ya llegue ese día, por eso lo anticipamos, estoy
muy ansiosa
Lali:- Qué ternura,
quién lo hubiera pensado, ¿Vos y él juntos? (largó una carcajada) Si en la
secundaria tenían menos onda que mi pelo
Rochi:- ¿Cómo menos
onda si éramos todos del grupo?
Lali:- Sí, pero creo
que nunca le habrás dicho más que tres palabras seguidas, si ni hablabas, y
menos con él (hizo una pausa y largó otra carcajada) ¿Te acordás cuando Nico te
mandó una carta haciéndose el romántico?
Rochi:- (carcajeó
también) ¡Siii! ¡Con el tema de Sandro! (canturreando) Así, como una rosa
deshecha por el viento
Lali:- (rió a los
gritos) ¡Es un goma! Menos mal que no le diste bola
Rochi:- Aparte es re
pirata... Bueno, era... (señalando hacia un local) ¡Vamos a ver ahí! Capaz
consigo algo
“Hay muchos bueyes y pocos toros,
Y ahí vas jugando,
Borracho samurái
Hay una hoguera para los malos,
Cosas peores pueden suceder”
Y ahí vas jugando,
Borracho samurái
Hay una hoguera para los malos,
Cosas peores pueden suceder”
Euge estaba tan
agotada que no podía salir de la cama. A Nico le llamó mucho la atención verla
así, esa no era su bonita, era evidente que algo estaba pasando.
Nico:- ¿No estás bien,
no bonita?
Euge:- Más o menos...
Ay, me duele todo
Nico:- Mirá (señaló
hacia el hombro de ella) otra más
Euge:- (se giró a ver)
¿¡Otra más!? No sé qué onda...
Nico:- Prometeme que
te vas a hacer ver bonita, ya no me está gustando nada esto
Euge:- Está bien, voy
a pedir turno con un médico clínico así me manda a hacer todos los análisis
“¡Ay! Pero qué pillo dulce que sos
Qué bandolerito dulce que sos.
Te la van a dar con queso, monsieur.
Tu fama te va a purgar”
Qué bandolerito dulce que sos.
Te la van a dar con queso, monsieur.
Tu fama te va a purgar”
Peter estaba por irse
del entrenamiento, salía lo más rápido que podía para ir a buscar a Pamela y
pasar algo de tiempo con ella, pero lo vio a Pablo y tuvo que quedarse sí o sí
Peter:- ¡Pablote! (se
abrazaron)
Pablo:- ¿Qué hacés
bro?
Peter:- Arrancaste hoy
nomás
Pablo:- Sí, está
buenísimo esto
Peter:- Che, tenemos
que organizarte la despedida de soltero, ¿Puedo yo?
Pablo:- Sí, pero no te
zarpes ¿Eh?
Peter:- No, tranqui...
Tomamos algo... Traemos unas minitas (le guiñó el ojo)
Pablo:- (largó una
risa) Si vas a traer minas, traela a la recepcionista de acá
Peter:- Epa, ¿Todavía
no te casaste y ya andás de trampa?
Pablo:- Los ojos están
hechos para ver
Peter:- María
Pablo:- ¿Qué?
Peter:- María se llama
(le guiñó un ojo). Me tengo que ir Pablote, nos vemos
“Ya me estoy mordiendo esa tostada,
Por celos vas a matar
Paraíso de los olvidados,
Que sopla algún pecado más”
Por celos vas a matar
Paraíso de los olvidados,
Que sopla algún pecado más”
A Mery le tocaba
comenzar en el nuevo trabajo. Gas la llevó y la dejó en la puerta. Estaba
nerviosa, pero al menos se sentía más tranquila porque ya había cruzado
palabras con Ángela. Ella la recibió muy bien, estaba sola y realmente se
aburría.
A la hora de la cena,
Mery le sirvió y quiso retirarse, pero Ángela le pidió que se sentara con ella.
Mery:- Gracias, es
usted muy amable
Ángela:- No, por favor
querida, vos no estás para ser mi mucama, sos mi acompañante, alguien con quien
hablar así no me aburro (rió). Mis hijos fallecieron. Tengo nietos pero ni se
acuerdan de mí
Mery:- (se apenó) Qué
triste, ojalá yo tuviera abuelas... Ya no las tengo
Ángela:- ¿Qué edad
tenés?
Mery:- Veintiséis
Ángela:- Tengo un
nieto de esa edad. Bueno, tiene veintisiete en realidad. Es el único que más
está conmigo, pero hace rato que no viene. Es el novio de Jimena, ¿Vos lo
conocés?
Mery:- (negó con la
cabeza) No, a Jimena la conocí por unos amigos
Ángela:- Hace poquito
que están juntos, pero parece buena chica…
Mientras tanto, Jime
estaba contándole a su novio que ese día empezaba la nueva chica que cuidaría a
su abuela
Jime:- Hoy empieza la
nueva chica que va a cuidar a tu abuela a la noche, tendríamos que llamar a ver
cómo está todo
X:- Sí, igual si es de
confianza tuya no creo que pase nada, ¿No?
Jime:- Calculo que no,
pero por si acaso
X:- ¿Cómo es que se
llama?
Jime:- María
X:- Qué nombre de
mucama (rió)
Jime:- ¿Para qué
querés saber el nombre? ¿Te la pensás chamuyar?
X:- No, qué celosa...
(hizo una pausa) Igual, un día de estos capaz me pego una vueltita para
conocerla (Jime le dio una palmada en el antebrazo)
“¡Ay! pero qué tío dulce que sos,
Qué lindo rufián, qué dulce que sos.
Negociaste con tu amante, y verás
Eso nunca da muy bien”
Qué lindo rufián, qué dulce que sos.
Negociaste con tu amante, y verás
Eso nunca da muy bien”
Cande decidió volver a
lo de su mamá. No iba a parar hasta que no le explicara qué estaba haciendo.
Vico, que ya estaba de vuelta en su casa, insistió en acompañarla, ella no
quería porque decía que era un tema personal y exclusivo de madre e hija, pero
él la acompañó de todos modos. Como no se bancaba mucho a Manuela, le ofreció a
Cande quedarse afuera mientras ella charlaba.
Cande entró y vio a su
mamá en el piso de arriba, pero ésta no bajó. Cande comenzó a gritarle desde
abajo
Cande:- ¿Ahora sí me
vas a decir qué está pasando?
Manu:- Vendí la casa
Cande:- (enojada)
¿Qué? ¿Cómo que vendiste la casa?
Manu:- Sí, me mudo, no
quiero vivir más acá
Cande:- Está bien...
¿Y la casa de Necochea?
Manu:- También la
vendí
Cande:- (comenzó a
llorar y subió las escaleras) ¿Por qué la vendiste mamá? ¡Yo quería esa casa!
Supongo que tampoco voy a ver un peso de las ventas... Además, ¿Cómo hiciste
para venderlas? ¡Tenían que ir a sucesión!
Manu:- Las vendí
cuando tu padre estaba de última
Cande:- ¡Eso es
ilegal! Él necesitaba de sus facultades plenas para poder vender algo
Manu:- Comentáselo a
alguien que le importe
Cande:- ¡Más vale! ¡Te
voy a poner un abogado! ¡No me importa que seas mi mamá! Desde que Vico me
contó lo que hiciste cada día te aborrezco más
Manu:- (desconcertada)
¿Ah sí? ¿Y qué hice?
Cande:- ¡Abortaste a
nuestro hermano!
Manu:- Ay, qué pena...
¡A vos también te hubiese abortado si fuera por mí, te tuve sólo para retenerlo
a tu padre!
Cande:- Sos una
mierda, no sos más mi mamá, para mí sos un monstruo y te vas a quedar sola y
sin nada
Manuela, que se había
ido enojando a lo largo de la discusión, llegó al culmen de su ira. Casi sin
pensarlo empujó a Cande, quien se encontraba al borde de las escaleras,
haciendo que ruede por todo el largo de la misma hasta terminar inconsciente en
el piso de abajo.
El mismo amigo que
estaba con ella a la tarde, salió desde el cuarto. Vico, que escuchó el fuerte
ruido, abrió la puerta y vio a Cande tirada en el suelo.
Vico:- (totalmente
fuera de sí) ¿Qué pasó? (miró a Manuela) ¿¡Qué le hizo!?
Manu:- (en shock)
Estábamos discutiendo y se desmayó, yo no le hice nada, se desmayó y justo
estaba al borde de las escaleras
Vico:- ¿¡Rodó por las
escaleras!? (Manu asintió con la cabeza) ¡Manuela, el bebé! (se acercó al lado
de Cande) Can... Mi amor, despertate (sacudió su cara) ¡Cande! (miró hacia
arriba) ¡No reacciona!
Manu:- David, llevala
a un hospital, por favor (éste asintió)
Vico:- (confundido)
¿David?
Manu:- (sorprendida)
Sí... ¿Por?
Vico:- No... Por
nada... (alzó a Cande en brazos) ¡Vamos, rápido!
“Dice que sabe, y no siempre sabe,
Qué le conviene, qué es bueno para él
Y va montado en su veneno
Moda alocada y el coco en su sillón”
Qué le conviene, qué es bueno para él
Y va montado en su veneno
Moda alocada y el coco en su sillón”
Mery estaba por irse a
dormir, ya que Ángela lo había hecho hace rato; cerró todas las puertas y
cuando iba por el pasillo hacia el cuarto de servicio chocó sin querer a una
mesita ratona e hizo que un cuadro se acostara. Mery lo levantó y se detuvo a
mirar la foto. Había una señora con un nene. La señora era Ángela, pero
seguramente hacía unos cuantos años, ya que se la veía muy joven. El nene no
sabía quién era, pero Mery se asustó al verlo igual a Amado. Era rubio, de ojos
celestes, con el pelo apenas un poco más largo que su hijo. La situación no le
estaba gustando. Pero no, no tenía que sugestionarse. La propia Ángela tenía
esas características, era normal que sus hijos o nietos fueran así. Mery
acomodó la foto sobre la mesita y se fue a dormir.
“Afilaste tu cuchillo de más
Así tu vaina se va a desgarrar,
La fortuna ya se aparta de vos,
Y al club del arpa te asociás”
Así tu vaina se va a desgarrar,
La fortuna ya se aparta de vos,
Y al club del arpa te asociás”
Vico entró a la
clínica con Cande en brazos. Se lo veía pálido, agitado y desesperado. Avisó en
recepción lo que había pasado, y automáticamente la recostaron a Cande en una
cama en un consultorio de guardia. Vico comenzó a hablarle, a acariciarla,
hasta que ella logró abrir apenas los ojos.
Cande:- ¿Eh? ¿Qué me
pasó?
Vico:- Shh, no hables,
no te fuerces mi amor. Tuviste un accidente
Cande:- Me duele la
cabeza
Vico:- Sí, te caíste y
te golpeaste la cabeza muy fuerte, estabas desmayada, por suerte recuperaste la
conciencia, yo me moría si te pasaba algo (besó su frente)
Cande:- (quedó unos
minutos en silencio y luego preguntó) ¿Y mi bebé? (se acarició suavemente el
vientre)
Vico:- (preocupado) No
sabemos Can. Te traje acá porque me dijeron, pero todavía no te revisó ningún
médico (en ese momento se abrió la puerta)
Doctor:- ¿Usted era la
señora que estaba desmayada? (Cande asintió con la cabeza) ¿Qué sucedió?
Vico:- Tuvo un
accidente, se cayó por las escaleras y se desmayó, y está embarazada
Doctor:- ¿Cuál es el
tiempo del embarazo?
Cande:- Siete semanas
y media, aproximadamente (se tocó la cabeza) ¡Ay! Me duele mucho la cabeza,
doctor.
Doctor:- Tendremos que
realizarle una ecografía y una tomografía para evaluar las lesiones
“Cuando el billete hace que baila,
La mierda corre y la traición también
Vengaste al Fito, y a Panasonic
Y en unos días la tele va a olvidar.”
La mierda corre y la traición también
Vengaste al Fito, y a Panasonic
Y en unos días la tele va a olvidar.”
Peter recién llegaba a
su casa. Era realmente tarde. Lali ya no estaba aguantando más toda la
situación. Sentía que Peter estaba mintiendo. Santi ya estaba dormido.
Lali:- No me vas a
decir que venís de entrenar porque no te voy a creer eh, tampoco soy tan tarada
Peter:- ¿Me dejás
hablar? (Lali asintió) Hoy empezó a trabajar Pablo en Alumni. A la salida lo
llevé a la casa y nos quedamos un rato allá. Te manda saludos Rochi.
Lali:- Estuve con ella
hoy
Peter:- (incómodo y
disimulando) ¡Claro! ¡Sí, me dijo!
Lali:- Me podrías
haber avisado al menos, ¿No?
Peter:- Perdón amor,
se me re pasó (le dio un beso). Estuvimos hablando con Pablo de la despedida de
soltero, se la voy a organizar yo (Lali lo fusiló con la mirada). Tranquila
amor, confiá en mí, va a ser algo tranqui, si vos viste cómo es Pablo...
Podrías organizarle vos algo a Rochi
Lali:- (dudando)
Podría ser... Mirá que no me olvido de que también tenemos que organizar
nuestra salida
Peter:- Sí, sí, obvio
que no me olvido (hizo una pausa). Te amo, La
Lali:- Te amo más Pitt
(se colgó de su cuello y él la llevó a la cama)
Al rato de recibir la
visita del médico, trasladaron a Cande a realizarle una tomografía en la cabeza
para evaluar las lesiones. Afortunadamente, salió que no existió ningún daño;
sólo restaba esperar por la ecografía, pero como el ecografista no se
encontraba, debía esperarlo, ingresada, hasta que éste llegase.
Cande y Vico estaban
muy preocupados por su bebé. Ella sentía que algo no andaba bien, tenía fuertes
dolores en su abdomen, justamente esos mismos que había tenido por la mañana.
Ante la duda, el médico le indicó un medicamento que le pasaron por vía
endovenosa y que servía para parar las contracciones. A medida que éstas fueron
cesando, Cande fue quedándose profundamente dormida. Vico estaba a su lado
haciéndole compañía, durmiendo en la silla que había colocada para el
acompañante, con una mano abrazándole el vientre.
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Hola chicas: ¡Qué misterio nuevamente en este capítulo! Las dejo con todas las intrigas para mañana...
¿Qué habrá pasado con el bebé de Cande? ¿En qué terminará el conflicto con Manuela? ¿Qué onda Pablo con María? ¿Las mentiras de Peter habrán llegado demasiado lejos? ¿Quién será el nene de las fotos que vio Mery?
Nos vemos en Twitter @TantoComoAyerCA
~ Paauu25
desde el capítulo anterior que sospecho que el nieto de Angela es Benjamin y ahora con lo de la foto lo termino de confirmar, odio que Peter le mienta tanto a Lali pq no se lo merece, espero el proximo, besos😘
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